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Pentecostés |
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La muerte de Jesús no fue el final de su poder y su presencia, porque resucitó por el poder de Dios Padre. Esa muerte tampoco marcó el final de la unión de los discípulos con El. Al contrario, El les prometió que les enviaría el Espíritu Santo de la verdad para no dejarlos huérfanos, ni sometidos a cualquier viento y sendero equivocado.
Después de la Resurrección Jesús se apareció a sus discípulos y cuando dejó este mundo para volver al Padre, los discípulos recibieron el don del Espíritu Santo al cumplirse los cincuenta días pascuales, en lo que conocemos como Pentecostés.
Por ese Espíritu recibido, los discípulos y discípulas se convirtieron en mensajeros de la Buena Noticia hasta los confines de la tierra.
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Concurso del Bicentenario nacional.
Bases y condiciones
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1: Convocatoria
La Parroquia San Gabriel Arcángel , con sede en la Avda. Rivadavia 9625 de la Ciudad de Buenos Aires, es el "Organizador" del Concurso dedicado al cumplimiento de los Doscientos (200) años del Primer Gobierno Patrio de la República Argentina. Quedan habilitados a participar en dicho Concurso todos los miembros contribuyentes de la Comunidad parroquial, según la lista oficial del año 2008.
2: Espíritu y objetivo
Celebrar de manera anticipada los doscientos años de vida patria, agasajando a los miembros de la Comunidad que colaboran mensualmente al mantenimiento de la Parroquia , sin importar el monto de esa colaboración. El comienzo del Concurso será el 24 de Mayo de 2008 y se extenderá hasta el 24 de Mayo de 2009.
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Convivencia parroquial del domingo 25 de mayo al mediodía
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Celebramos la fecha patria con dos eventos: la “Talla-rinada” acostumbrada, y el comienzo del Concurso pa-ra el Bicentenario de la Re-volución de Mayo. La con-vivencia es una excelente ocasión para compartir con miembros y participantes de nuestras celebraciones. Anótense en la secretaría.
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El resentimiento |
El mandamiento del amor y el resentimiento
El mandamiento de Jesús de amar al prójimo como a nosotros mismos presupo-ne la existencia de la agre-sión, la hostilidad, la ene-mistad, la violencia en el mundo. Jesús sabe, por experiencia propia, que hay fuerzas de conflicto en este mundo que pertene-cen al estado actual de la naturaleza humana, some-tida al pecado.
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