Aunque esto parece cuento no lo es. Está avalado por la Biblia. Antes de que el hombre inventara la computadora y el internet y tuviera un ejército de servidores, que le dan el acceso a su red de conexiones,(es decir navegar por la red), Dios tenía el suyo propio (uno solo, porque Dios no necesita más) para navegar por la intrincada maraña del mundo. Su explorador se llama www.gabriel.ddd.nav que quiere decir San Gabriel, delante de Dios, navegante. y ¿qué busca el arcángel? Busca la imagen perdida de Dios. Porque Dios creó al hombre a su imagen y semejanza - como nos dice la Biblia, (Génesis 1:27) - y hasta se hizo su amigo e interlocutor y lo visitaba en su casa, el Paraíso, por la tardecita, cuando soplaba la brisa. Pero un día no lo encontró. Se había escondido entre unos matorrales porque estaba desnudo y se sentía avergonzado. Y al no hallarlo Dios pregunta: ¿Dónde estás?
(Génesis 3:8-9). Dios promete un Salvador a través de una Mujer, una segunda Eva, que es María. (Génesis 3:15). Precisamente Gabriel es el encargado de buscar en ese tiempo -hace dos mil años- a esa imagen de Dios intacta, que sigue frente a El, conversando. es decir orando, como hacía Adán a la hora de la brisa, cuando el soplo del Espíritu de Dios lo envolvía. Todos esos capítulos del Génesis tienen un hondo simbolismo que nos refleja a cada hombre.
En síntesis, a Dios no se le ha perdido sólo su imagen, con el pecado de Adán ha perdido también su Orante: el orante que lo adoraba, cara a cara. ¿Y porqué Gabriel es el encargado? Porque él es quien está frente a Dios. Eterno orante contemplativo. Por eso busca a una mujer contemplativa, María, para ser madre del Gran varón contemplativo que es Jesús. Gabriel es instrumento de Dios para hallar orantes en el mundo, en la infernal telaraña de individualismos que ha creado el hombre. En realidad María no es solo contemplativa, es también una muchacha activa que hace las tareas de su casa, como cualquier mujer israelita de su época. A mí me gusta imaginarla como la vio el grabador Savaglio, una joven humilde, acurrucada en el suelo y pelando algunas semillas en una escudilla. Mientras sus manos trabajan su mente y su corazón están puestos en Dios. En ese momento aparece Gabriel. Es el Servidor de las búsquedas. El saludo del ángel es también oración: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo" . Es decir, tú María estás en Dios y su Espíritu está en ti y de ese encuentro íntimo de ambas presencias, la divina y la humana se engendra el Hijo de Dios.
En ese capítulo (l :31 y 36), Lucas anuncia dos partos "imposibles": el de Isabel, una mujer estéril y además entrada en años, y el de María, una jovencita virgen. Imposibles en la óptica del hombre, no en la de Dios. Dios ha encontrado dos criaturas abiertas a Él en la oración, disponibles y preparadas para el gran proyecto divino: traer al mundo a su Hijo y al precursor que preparará sus caminos. Gabriel, que está mirando a Dios, no puede, sin embargo, desentenderse de los asuntos del mundo; ora, sí, pero trabaja con los hombres, mezclándose, como aquí, en la Anunciación, en sus asuntos domésticos pero de alcances infmitos. Gabriel es la Fuerza orante: después que él aparece y la madre acepta, la historia cambia. La concepción de Jesús es un hito que separa el tiempo antiguo de la nueva historia de salvación. De este modo Gabriel es el motor de la historia, que hace fructificar los proyectos divinos. Por eso es buscador de orantes para cumplir los designios de la Providencia, orantes que tal vez ni siquiera sospechen que tienen una misión importante en el mundo, o en su patria o en su lugar, o,incluso, más modestamente en su hogar. Gabriel les ayuda a descubrir su tarea ya tomar su decisión. ¿No es eso lo que hace cuando María está tratando de entender el panorama de su destino? Lucas dice que la muchacha le pregunta o se pregunta- si nos ponemos en su interioridad - " ¿Cómo será esto?". Interrogante que cualquiera de nosotros nos hacemos cuando ejecutamos nuestros planes. Solo que María lo hace sintiéndose dependiente de Dios, nosotros por lo general nos creemos los dueños absolutos de nuestro destino.
Este es el Gabriel de san Lucas. ¿Qué tiene que ver con nuestro mundo, dos mil años después? jUn ángel y en un mundo cibemético! Gabriel es el ángel de la Providencia divina y no puede desentenderse, como no se desentiende Dios, sobre todo de esta época donde el hombre más que nunca vive de espaldas a Dios y frente a pantallas (sea de televisores o de computadoras), es decir frente a imágenes que termina por considerar vivas y verdaderas. Pero las imágenes no pueden reemplazar el contacto personal, la mirada de un rostro cercano, la densidad de una sonrisa, el diálogo, sin que el hombre se deteriore, y en lugar de manejar computadoras, se convierta él mismo en computadora. Un usuario puede estar en un instante, con apretar solo un botón, en cualquier lugar del mundo -sin viajes por mar o por aire- y esto le da una sensación de omnipotencia. Como Dios, que está en todas partes, el hombre puede también alcanzar todo el planeta sin moverse de su casa. Es la omnipotencia que sintió el ingenuo Adán, cuando creyó que podía hacerle la competencia a su creador y tirarlo por la borda. Después de dos mil años los hombres no hemos cambiado. La tentación de endiosarnos no nos abandona: cada uno intenta ser un gran dios, o un pequeño dios de su metro cuadrado. Claro, quien aprieta la tecla de una computadora no está matando a nadie, pero el sentimiento de poder puede llevarlo a situaciones funestas.
Nuestro Dios no le niega la divinidad al hombre, pero no apartándose de Él, no a sus espaldas, escondiéndose, sino compartiéndola con Él, y tampoco fuera del mundo, sino dentro del mundo, enriqueciéndolo, recreándolo. Este milenio ha nacido bajo el signo de la cibernética, también con ella se sirve a Dios y al hombre. Es nuestro desafio. Con seguridad que dentro de 30 años, si no menos, el 90% de la población mundial tendrá computadora y los nuevos "chiches" que se le agreguen. El hombre tiene que someter la creación y todo lo que vaya creando. Es el mandato bíblico. Ahora le toca someter la cibernética. Cada siglo tiene su tarea y su historia. Pero Dios preside la historia - aunque el hombre se olvide, a veces. La suya es la historia de salvación protagonizada por su Hijo Jesús. y Gabriel su anunciador, está presente también en nuestra pequeña historia cibernética para ayudamos en esa tarea de la salvación. Ahora tendremos que evangelizar con la computadora bajo los dedos. Cada época ha descubierto nuevos caminos para trasmitir la Buena Nueva, desde que Gabriel inauguró el Evangelio de Lucas, antes de que éste lo hubiese escrito. Él es el gran comunicador y ahora el navegante de nuestras conexiones en la telaraña del ancho mundo ( que en inglés se expresan con las iniciales de las tres palabras, es decir con world wide web). Por supuesto el ángel no tiene asignado un espacio en esa red www de la internet y la dirección que pusimos al principio de esta nota www. gabriel.ddd.nav es un símbolo. Gabriel es un navegante solitario no necesita Internet, para conectar con Dios. Sin computadora, cada uno puede acceder a Dios. a través de la oración y preguntar cuál es su papel -grande o pequeño- en la historia de su tiempo, y desarrollarlo. Nos divinizamos, con computadora o sin ella, cumpliendo la misión que Dios nos asigna. Entonces Dios no será un acontecimiento más en nuestro mundo, que ordenamos según nuestros designios, sino que Él acontecerá en nuestra vida y en nuestra historia y podremos oír sus designios.
Emilse G. Gorría
|